Dicen que cuando el río suena, agua trae. Para muestra alcanza lo sucedido en Argentino, que a 24 horas del debut en 2008 se quedó sin entrenador luego de que la comisión directiva salaíta decidiera prescindir de los servicios de Miguel Angel Papalardo, quien no alcanzó a dirigir ni siquiera en la primera fecha. Por eso la de ayer fue su última práctica al frente del grupo. Su reemplazante mañana en Los Polvorines, ante San Miguel, será Miguel Amaya, quien viene de lograr el ascenso en la Rosarina con 1º de Mayo. Desde hace varios días se había empezado a hablar de un supuesto malestar entre Papalardo y la dirigencia, en especial con el presidente Ariel Sclafani, aunque el miércoles esto fue desmentido por el máximo directivo del club de barrio Sarmiento. Lo concreto es que las cosas no estaban del todo bien. Las versiones sobre las causas de la mala relación son varias. Del lado de la dirigencia tildaron al hoy ex DT salaíto como un “tipo raro” y lo que más le cuestionaron fue que tras su arribo haya querido hacer firmar a algunos jugadores de su último club, Olimpia de Santa Teresa. Más allá de eso, el eje central del problema, ayer admitido por el propio Sclafani, estuvo en la gran sangría que sufrió el plantel y la poca cantidad de jugadores en condiciones para afrontar la segunda rueda del torneo. Papalardo le había confiado a este diario que sólo contaba con 13 futbolistas, más los cuatro refuerzos. En ese sentido, el presidente ya le había salido al cruce diciendo que el técnico iba a disponer de 22 o 23, una suma no demasiado importante si se tiene en cuenta que se necesitan 18 por partido. Y esto de la escasez de jugadores no es nuevo para Argentino, que terminó el 2007, en Bolívar, con sólo 15 jugadores y entre los tres suplentes de campo el tercer arquero, Carlos Ferrero, quien tuvo que entrar por una lesión de Juan Sánchez. Tal como se especulaba, la idea de Papalardo era dirigir mañana y después dar un paso al costado. Pero la dirigencia entendió que lo más correcto era desprenderse ya mismo del DT. Ahora, Amaya será el cuarto entrenador de Argentino en lo que va de la temporada. Antes de él estuvieron Jorge Díaz (duró sólo seis partidos pese a haber sido el técnico que había llegado a jugar la Promoción por el ascenso ante Defensores de Cambaceres), Gustavo Raggio (lo hizo hasta el final de la primera rueda) y Papalardo, quien no llegó a debutar.Ayer, tras la práctica, Papalardo fue convocado a una reunión con la cúpula dirigencial y allí le informaron que ya no era más el DT. “Fue una desvinculación en muy buenos términos. Es cierto que tuvimos una diferencia con el tema de la cantidad de jugadores, pero la verdad que siempre se portó como un caballero”, esgrimió Sclafani.
(Diario La Capital)
viernes, 1 de febrero de 2008
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